MÉXICO, DF.- Si usted fuma y es padre, será mejor que elimine esta adicción, pues su ejemplo incrementa el riesgo de que sus hijos consuman tabaco desde la adolescencia, etapa en la que el proceso de dependencia se desarrolla mucho más rápido y de forma más intensa que en la adultez.
"Los hijos de padres fumadores tienen cuatro veces más posibilidades de ser fumadores e iniciar con esta dependencia a edades tempranas que los que no tienen esta adicción. Al fumar, los papás están transmitiendo a sus hijos el mensaje de que hacerlo no es 'tan malo'", señala Guadalupe Ponciano, directora de la Clínica contra el Tabaquismo de la Facultad de Medicina de la UNAM.
Además, en estos casos, por lo regular, la cajetilla está al alcance de los adolescentes. Por eso casi siempre el primer cigarro que prueban éstos proviene de sus padres.
Esto se debe a que en su cerebro aún no existe la conexión entre el lóbulo frontal, donde se aloja el juicio, y el sistema de recompensa, encargado de hacer sentir placer, lo que favorece que no sean conscientes del nivel de dependencia que pueden tener, explica Ponciano.
"Además, debido a esta falta de madurez del cerebro, le dan mayor prioridad a lo que les demanda el sistema de recompensa, que son conductas placenteras y de riesgo. Es por esta razón que se enganchan a la adicción al tabaco, ya que la nicotina eleva su estado de ánimo al generar en el cerebro un exceso de dopamina, que es el neurotransmisor encargado de regular las sensaciones agradables", asegura la experta de la UNAM.
Por otro lado, señala que, si a esta edad se aumenta el consumo de cigarros, se producen en el cerebro más receptores de nicotina, lo que genera un desequilibrio del sistema nervioso central, que en el adulto es menos intenso.
Afectaciones múltiples
Si bien los adolescentes que fuman, por su corta edad, no tienen el peligro de presentar alguna enfermedad crónicodegenerativa, sí sufren alteraciones en el funcionamiento del organismo.
"El aparato respiratorio finaliza su desarrollo alrededor de los 13 años, por lo que, si se empieza a consumir tabaco a esta edad o antes, el daño a estos órganos es mucho mayor que si se iniciara a los 18 o 20 años", indica Ponciano.
Además, fumar ocasiona disminución de su capacidad física, pues el monóxido de carbono reduce la cantidad de oxígeno en la sangre y debilita el corazón, lo cual provoca que al ejercitarse se sofoquen fácilmente.
La nicotina también incrementa el colesterol malo, por lo que se comienzan a bloquear y endurecer las venas y las arterias, lo que puede propiciar en los hombres una disminución del rendimiento sexual, advierte León.
En las mujeres, precisa, puede afectar el aparato reproductor, lo que se refleja en ciclos menstruales irregulares y falta de ovulación.
En este sentido Ponciano apunta que, si ellas utilizan anticonceptivos orales, aumentan el riesgo de sufrir daños en el corazón debido a la mezcla de nicotina y estrógenos.
Por otro lado, también se presentan cambios, como mal aliento, coloración amarilla en los dientes, piel reseca y pelo graso, expresa León.
Impida el tabaquismo adolescente
Por estos motivos, la Organización Mundial de la Salud recomienda: "Tenemos que hacer que el primer contacto de nuestros niños con cualquier droga (incluyendo el tabaco) se dé cada vez más tarde en la vida de las personas".
Una de las estrategias para esto es que los padres dejen de fumar, coinciden las expertas.
"De no hacerlo, ellos no tienen la autoridad moral para pedirles a sus hijos que no inicien con esta dependencia. Asimismo, es fundamental que no los manden a comprar cigarros y que eviten adquirirlos de manera unitaria en la calle, pues ésta es la forma en que los jóvenes los consiguen, pues no les alcanza para la cajetilla", señala Ponciano.
Por su parte, León concluye enfatizando la importancia de platicar con ellos sobre los daños al organismo antes mencionados, lo que los hará conscientes de los riesgos que corren al fumar.
Los hace vulnerables
Algunos investigadores han nombrado el tabaco como droga puerta de entrada, ya que, según información del Instituto Nacional de Psiquiatría, los adolescentes fumadores tienen 13 veces más posibilidades de ingerir bebidas alcohólicas y usar drogas ilegales, como la mariguana. Esto se debe a que, una vez que los jóvenes rompen la restricción de probar el cigarro, están mucho más expuestos a volver a cruzar esta línea. Por esta razón, los expertos sugieren a los padres alertar a sus hijos sobre los peligros que conlleva esta adicción


