Tras una larga e innecesariamente tediosa ceremonia de apertura y premiación, el Festival Internacional de Cine Latino de Los Ángeles (LALIFF, por sus siglas en inglés) dio inicio la noche del domingo con la proyección de Los abrazos rotos de Pedro Almodóvar.
Antes de disfrutar la película del director manchego —que el domingo además recibía el premio Gabi del festival— el público reunido en el Teatro Grauman’s Chinese de Hollywood tuvo que soportar casi una hora de discursos y agradecimientos en la que la directora del festival, Marlene Dermer, mencionó a cada uno de los patrocinadores del evento (para qué, se pregunta uno, presentaron luego un corto animado que concluyó precisamente con la abultada lista de sponsors).
El público también soportó el protagonismo del alcalde Antonio Villaraigosa y del concejal Eric Garcetti, que presentaron sendos diplomas honoríficos a Dermer y al fundador de LALIFF, el actor Edward James Olmos.
Luego Olmos presentó un tributo a Almodóvar que incluyó un montaje de escenas de algunas de sus cintas más conocidas. Acto seguido, Olmos anunció que Almodóvar no llegó a Los Ángeles para recibir el premio (el director presentaba la cinta el domingo en el mucho más prestigioso Festival de Cine de Nueva York).
Irónicamente, la ausencia de Almodóvar extendió aún más el programa, porque primero la actriz Eva Longoria-Parker leyó un mensaje enviado por el director (en español e inglés); luego se proyectó un video en el que Almodóvar reconocía la importancia del premio que lleva el nombre del fotógrafo mexicano Gabriel Figueroa; y finalmente los protagonistas Blanca Portillo y Lluis Homar subieron al escenario para recalcar el mensaje de Almodóvar, de que Los abrazos rotos es su mensaje de amor al séptimo arte.Finalmente, la proyección del filme dio entera fe de esa intención del realizador.


